En una pequeña aldea del concejo de Boal, esta casa rústica está lista para entrar a vivir sin necesidad de reformas. Cuenta con una finca cerrada, una cocina con su cocina bilbaína tradicional, habitaciones luminosas y una construcción auxiliar independiente. Un lugar tranquilo, a solo 25 minutos de Navia y de las playas del litoral asturiano.
Esta propiedad ocupa una parcela de 768 m² en una pequeña aldea del concejo de Boal, a solo 8 minutos del centro de la villa y a 25 minutos de Navia. Se trata de un entorno tranquilo del interior asturiano, con buena conexión también hacia la costa.
El conjunto está formado por la vivienda principal, situada dentro de una finca completamente cerrada, y una pequeña edificación auxiliar independiente ubicada en la parte trasera.
La vivienda se distribuye en tres plantas que combinan espacios de uso diario con zonas auxiliares de almacenaje, ofreciendo una casa lista para entrar a vivir desde el primer día.
En el nivel inferior de la vivienda se abre un espacio diáfano de buenas proporciones, con múltiples posibilidades de uso: desde garaje hasta almacén o incluso sala de reuniones.
La zona de día ocupa la planta principal, donde una amplia cocina-comedor conserva como elemento singular una cocina bilbaína tradicional. Una puerta comunica este espacio con un salón luminoso y con ventana al exterior, mientras que un arco conduce hasta un pequeño distribuidor: a un lado, un armario empotrado aprovecha el espacio para almacenaje; al otro, un baño completo; y al fondo, una habitación de buen tamaño con vistas al paisaje circundante.
Ya en la planta superior, un amplio rellano da paso a dos habitaciones abuhardilladas que se asoman al exterior a través de sus propias ventanas, con vistas al entorno.
El cierre perimetral de la finca aporta privacidad a la vivienda, que además cuenta con un acceso rodado cómodo gracias a su conexión directa con una carretera de tráfico escaso.
Junto a la entrada principal, una zona pavimentada acoge un espacio acondicionado con mesa y sillas, ideal para disfrutar al aire libre de las vistas al valle. El resto de la parcela se completa con una zona de jardín arbolada, con césped y distintos rincones aprovechables para el ocio al aire libre.
En la parte trasera se levanta una edificación independiente de reducidas dimensiones, equipada con baño y concebida como zona de lavandería, que complementa los espacios de la vivienda principal.
La propiedad se sitúa en Boal, uno de los concejos más occidentales del Principado de Asturias. Sus orígenes se remontan a 1154, cuando el rey Alfonso VII donó este territorio al obispo de Oviedo, aunque no sería hasta 1548, por iniciativa de Felipe II, cuando se constituyó como municipio.
Boal forma parte del Parque Histórico del Navia, un territorio marcado por el curso del río Navia y sus embalses, como el de Doiras, que ofrecen posibilidades de turismo activo y deportes fluviales. El concejo conserva un rico patrimonio arqueológico, con túmulos, dólmenes y castros como el de Pendia, además de un notable legado de arquitectura indiana, fruto de la emigración hacia América durante los siglos XIX y XX, que puede conocerse a través del Centro de Interpretación de la Emigración.
A tan solo 25 minutos se encuentra Navia, villa costera que da nombre a la comarca y que ofrece playas como la propia Playa de Navia o la Reserva Natural de Barayo, además de un agradable paseo marítimo junto a la ría. La combinación de montaña, río y costa convierte a esta zona del occidente asturiano en un entorno variado y auténtico.
Esta casa rústica en Boal representa una oportunidad para quienes buscan un hogar sencillo y funcional, listo para entrar a vivir, en un entorno tranquilo del interior de Asturias y con fácil acceso a la costa.
* Publicación con fines informativos, no vinculantes o contractuales. Puede contener errores o estar sujeto a variaciones.
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