ID: 3242
Begonte - Lugo | Casa rústicaEn plena parroquia de Damil, a un paso de Rábade y Begonte, esta casa rústica de piedra y pizarra comparte finca llana y cercada con más de media docena de construcciones tradicionales: alpendres, un hórreo, un horno de leña y un lavadero. Un conjunto singular, con mucho por descubrir en cada rincón.
Esta propiedad se encuentra en la parroquia de Damil, en el ayuntamiento de Begonte, a solo 5 km de Rábade, 6 km de Begonte y 20 km de Lugo capital, ya en plena Terra Chá, la comarca de la llanura más extensa de Galicia. Se trata de un entorno rural y tranquilo, aunque con buena conexión hacia los núcleos de población cercanos.
La finca ocupa aproximadamente 1 hectárea, es prácticamente llana y está cerrada en todo su perímetro, con tres accesos independientes. Aproximadamente dos tercios de su superficie son de pasto, mientras que el tercio restante acoge tanto la casa principal como un buen número de construcciones auxiliares —un garaje, varios alpendres de piedra y pizarra, antiguas cuadras, un hórreo, un horno de leña tradicional, un pozo y un lavadero—, que abren la puerta a usos muy distintos, desde vivienda familiar hasta un proyecto de turismo rural.
La superficie total construida de la propiedad, sumando la vivienda principal y el resto de edificaciones, es de 566 m². La casa principal está construida en piedra y pizarra y se organiza en dos alturas, conservando elementos originales como techos y vigas de madera.
La vivienda se abre al exterior por dos puntos de acceso: una puerta de doble hoja que conduce a un recibidor, y otra más estrecha que lleva directamente a un gran hall. Desde este último se llega a una cocina de generosas proporciones, con fogón de leña y una gran bancada, junto a una segunda cocina auxiliar totalmente equipada. Un pasillo conduce hasta el salón, amplio y con chimenea, que conserva el techo y las vigas de madera originales y que se abre, a su vez, a las antiguas cuadras anexas. Ese mismo pasillo da salida al jardín trasero, conecta con la escalera hacia la planta superior y suma capacidad de almacenaje gracias a varios armarios empotrados.
El recibidor de la entrada principal ofrece, por su parte, un segundo acceso a la cocina, una pequeña zona de almacén y, a través de otro pasillo, el paso al salón; en este mismo tramo se encuentra un cuarto de baño de generosas dimensiones, con ducha y bañera. La planta baja se completa con un dormitorio de buen tamaño y un cuarto destinado a lavadoras.
En la planta superior, una amplia zona de estar con ventanas al exterior hace las veces de recibidor y distribuye el acceso a tres dormitorios, un vestidor y un cuarto de plancha —todos ellos espaciosos y muy luminosos gracias a sus propias ventanas—, además de un cuarto de baño completo también con ventana exterior.
En la parte trasera de la casa se despliega una amplia zona ajardinada, separada del área de pasto por un cerramiento; en ella conviven un pozo, un hórreo de buen tamaño sobre pies de piedra y bien conservado, y una zona de descanso con hamacas y barbacoa, perfecta para disfrutar del entorno rural.
El resto de la finca reúne un conjunto poco habitual de construcciones tradicionales, con usos y estados de conservación diversos. Destaca especialmente un gran alpendre de piedra con tejado de pizarra, de grandes dimensiones y con dos puertas de acceso, cuya estructura se conserva en muy buen estado y conserva a la vista sus vigas de madera originales, lo que abre múltiples posibilidades de restauración; junto a él se sitúan un garaje diáfano de bloque con capacidad para al menos dos vehículos y una pequeña edificación que en su día funcionó como cuadra.
A este conjunto se suman otros dos alpendres adosados entre sí —uno de piedra y pizarra, repartido entre un segundo garaje y un trastero-leñero, y otro de ladrillo habilitado como taller— además de un tercer alpendre de piedra en buen estado que alberga en su interior un horno de leña tradicional y una pequeña cuadra, con un pozo y un lavadero adosados en su parte exterior.
Ya junto a la propia vivienda, unas antiguas cuadras de ladrillo conforman hoy un espacio diáfano que se utiliza como leñero y trastero, con salida directa al jardín y margen de sobra para darle otros usos.
Esta propiedad se ubica en Begonte, municipio de la comarca de la Terra Chá, la llanura más extensa de Galicia, un territorio de origen milenario —con restos arqueológicos de hace más de 3.000 años— donde la vida rural y las tradiciones gallegas se mantienen muy vivas.
A tan solo 5 km, Rábade ofrece un buen ejemplo de la historia de la comarca: fue parroquia de Begonte hasta convertirse en municipio independiente en 1925, y su desarrollo estuvo ligado a la llegada del ferrocarril, que la convirtió en un punto logístico clave entre A Coruña y Monforte de Lemos. Hoy conserva su antigua estación y un puente medieval sobre el río Miño, junto a un paseo fluvial arbolado ideal para caminar o pasear en bicicleta.
A 20 km se encuentra Lugo, capital de provincia y ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a su muralla romana, la única que se conserva íntegra en el mundo, además de todos los servicios propios de una capital y una intensa vida cultural y comercial. A una distancia similar, Vilalba es conocida por su Feira do Capón, una popular cita gastronómica que se celebra cada mes de diciembre.
Begonte, Rábade, Vilalba y Lugo conforman así un entorno que combina la tranquilidad de la aldea con la cercanía a servicios, patrimonio y naturaleza, en una de las zonas más auténticas del interior gallego.
Esta propiedad reúne, en definitiva, una vivienda tradicional de generosas dimensiones y un conjunto excepcional de construcciones auxiliares con mucho potencial de uso, todo ello sobre una finca llana y cerrada de una hectárea, en un entorno rural bien comunicado con Begonte, Rábade y Lugo.
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11.111 m²
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G 472 kg CO₂ m² / año
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