En A Pontenova, diecisiete construcciones de piedra conservan intacto el carácter de una aldea gallega auténtica. Una vivienda ya espera lista para entrar a vivir, otra aguarda solo los últimos detalles, y el resto de construcciones de esta finca de 4 hectáreas espera a quien quiera dar forma a un proyecto propio.
En el interior de la provincia de Lugo, esta aldea disfruta de un emplazamiento poco frecuente, una privacidad casi absoluta con todos los servicios cercanos. Un acceso asfaltado y bordeado de árboles conecta la propiedad con la carretera nacional, y en apenas 7 km se encuentra el núcleo de A Pontenova, con todo lo necesario para el día a día.
Las 4 hectáreas de terreno que forman la finca son completamente llanas, lo que simplifica el desplazamiento entre las distintas construcciones y amplía las posibilidades de uso de cada rincón. El bosque circundante y los árboles frutales que salpican la propiedad completan un entorno con carácter propio, donde la sensación de aislamiento convive con una conexión sencilla con el exterior.
Lo primero que llama la atención de este conjunto es el buen estado en el que se encuentra la práctica totalidad de sus construcciones, todas ellas de piedra y con el tejado de pizarra tradicional de la zona. Esa solidez de partida es una ventaja poco habitual en propiedades de esta escala, ya que reduce considerablemente el esfuerzo necesario para poner en marcha cualquier proyecto.
Dentro del conjunto conviven distintos grados de reforma, lo que permite abordar el proyecto por fases o adaptarlo al presupuesto de cada comprador. La primera vivienda ya está completamente reformada y equipada: basta con llegar e instalarse. Cuenta con una cocina-salón-comedor totalmente equipada y con chimenea de pellets, un dormitorio y un baño completo.
Muy cerca, una segunda vivienda tiene su reforma prácticamente terminada, a falta solo de equipamiento, lo que deja al nuevo propietario la posibilidad de dar el toque final a su gusto en cuanto equipamiento y mobiliario. Se organiza en salón-cocina diáfanos, dos dormitorios y dos baños, y en su planta inferior suma unas dependencias pensadas para cocina industrial o almacén.
Dos construcciones más, situadas a la entrada del conjunto, fueron reformadas hace ya varios años y hoy piden una actualización, aunque su estructura sigue siendo sólida y fiable. El resto de edificaciones —viviendas, hórreos, alpendres y pajares que conservan su fisonomía original— se mantienen igualmente en muy buen estado, algo que rara vez se encuentra en conjuntos de esta envergadura.
Entre los caminos que recorren la finca crecen árboles frutales ya asentados, junto a otra vegetación diversa y al bosque que rodea la propiedad. Este entorno, sumado al río que se escucha desde la aldea, ofrece recorrido tanto para pequeñas explotaciones agrícolas como para proyectos de permacultura o turismo de naturaleza.
A Pontenova debe buena parte de su identidad a la minería del hierro, actividad que marcó su paisaje y su economía a lo largo del siglo XX. Ese pasado industrial se ha reconvertido hoy en un atractivo turístico de primer nivel: los Fornos da Pontenova, antiguos hornos de calcinación ya restaurados, y la Ruta do Ferrocarril, un recorrido de 12 km sobre la antigua vía minera, son dos de sus grandes referentes.
A solo 7 km de la propiedad espera el complejo Tirolina das Minas, un espacio de turismo activo con una tirolina de casi 330 metros, rutas guiadas por antiguas minas y planes como el alquiler de bicicletas, cuatriciclos y kayaks, perfectos para el ocio en familia.
El municipio se integra en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Tierras de Burón, que sigue el curso del río Eo y reúne bosques autóctonos, valles fluviales y un rico patrimonio etnográfico de hórreos, pallozas y antiguos molinos. Quien se anime a explorar la zona encontrará también rutas de senderismo entre fragas, ríos y cascadas, como la ruta da Seimeira o la ruta das Reigadas.
Ribadeo y sus playas quedan a 27 km, mientras que Lugo capital se alcanza en poco más de una hora, dejando esta propiedad a medio camino entre el interior gallego y su costa cantábrica.
Esta aldea en A Pontenova reúne, en definitiva, los ingredientes de un proyecto singular: una ubicación privilegiada, un conjunto de edificaciones bien conservadas en distintas fases de reforma, y el respaldo de un paraje protegido que sostiene su valor con el paso del tiempo.
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32.040 m²
1.620 m²
4
12
Todas
Si
En trámite
999 kW h m² / año
En trámite
999 kg CO₂ m² / año
ID: 1911
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